martes, 4 de diciembre de 2007

IGLESIA DE SANTA MARIA DE LEBEÑA (2)


ALGUNOS ELEMENTOS ARQUITECTONICOS Y DETALLES DE INTERIOR.
Aunque ya introduje este tema anteriormente, mi amigo Amador me pide ampliación y aunque yo no tengo fotos del interior he conseguido estas de una completa guia del monumento que debí comprar en alguna ocasión y creo que ayudará a conocerlo mejor y os animará a los amigos del arte a visitarlo en cuanto podais
Modillones

El modillón de rollos o lóbulos es un bloque de piedra que imbricado en la última hilada del muro, sostiene el alero. Es el precedente del canecillo románico. Su origen sería el cabo de las vigas de madera que sobresalía al exterior. Los mozárabes lo utilizan por influencia de los musulmanes cordobeses, cuyo diseño lleva pequeños cilindros o baquetones tangentes escalonados (el número es de cuatro o seis en Lebeña). Los mozárabes eliminan la cinta central que cortaba perpendicularmente los rollos y concentran la decoración tallada a bisel en las caras laterales o lóbulos.
Modillones de lóbulos del ábside de la epístola, con esvásticas (símbolo de origen celta) y flores de seis pétalos.
Impostas

Se extienden a lo largo de los muros exteriores, tanto en el cimborrio como de los ábsides, por debajo de los modillones. Sin duda marcan la altura primitiva de los tejados.
La imposta que recorre el ábside mayor es la más elegante y está formada por una banda que representa un tallo serpenteante, que bajo cada onda se desarrolla en un brote. La imposta del cimborrio es similar pero más esquemática. Sin embargo las impostas de las naves laterales y ábsides menores muestran una cenefa de cuadrados con diagonales.
Capiteles

Todos los capiteles del interior del templo se apoyan en fustes monolíticos y su forma y contenido deriva del corintio clásico, a través de los visigodos, a los que superan en la perfección de su talla a bisel. Muestran en el cesto dos o tres filas de hojas de acanto, superpuestas y los caulículos, que se convierten en volutas o bolas en los ángulos superiores. El acanto es representado de forma tendente a la esquematización. A veces el contacto de las líneas de los borde de una hoja con otra se resuelve con formas geométricas y entrelazos, muy del gusto de la época.
Es conveniente resaltar que los capiteles con tres filas de hojas de acanto se encuentran en el ábside mayor, en la nave central y en los muros laterales, mientras que son de dos filas los restantes capiteles de los pilares exentos (salvo en el más cercano a la puerta de ingreso). No parece pues que tenga relación con la dimensión vertical del capitel, sino con su ubicación. Por otra parte, los capiteles de la nave central están mas altos que los demás de cada pilar y esto en función del radio del arco, que es el que determina la amplitud y altura de cada tramo.
Con respecto a su simbología, el acanto en sí mismo significaba ya para los griegos la inmortalidad y la eternidad (aparecía en las estelas funerarias griegas). Este sentido pagano es retomado por los cristianos y se asimila a motivos cristianos (a veces aparecen flores de seis pétalos, también paganas pero transformadas en símbolo de Cristo), lo cual significaría la regeneración del hombre, concepto intelectualizado, inmerso en la mentalidad de las comunidades monásticas mozárabes.
En un capitel de la nave del evangelio aparece otro motivo vegetal: la palmeta, tomada también de tradición visigoda. Simboliza la victoria de los mártires (la palma) y evoca el Paraíso celestial, en su representación más abstracta, que es la palmeta. Los caulículos se transforman en bolas y en los espacios intermedios se colocan rosetas de seis pétalos, símbolo de Cristo, concretándose más su significado. Su ubicación en la nave izquierda está concebida con este sentido de la salvación del justo a través del evangelio.
Los capiteles del arco de entrada al ábside de la epístola son más rústicos y pudieran también representar palmetas. El astrágalo, moldura que separa el fuste del capitel, es siempre sogueado, motivo utilizado en los estilos visigodo y asturiano. El cimacio, parte superior del capitel en contacto con el arco, es siempre igual, con tres finas molduras centrales y dos exteriores separadas por dos mediascañas.

Nave lateral

Arcos

Los arcos triunfales de los ábsides son de medio punto peraltado, producto de haber sido retallados ya que serían, como el resto de los arcos de las naves, que son de herradura califal o ultrasemicirculares, con el cerramiento prolongado por debajo del diámetro hasta la mitad del radio.
Es la luz del arco (su diámetro) la que determina la altura del mismo, en función de la anchura de cada tramo, lo que produce también la diferencia de altura de los capiteles en los pilares compuestos y esa diversidad de espacios verticales. Estos arcos de herradura suelen llevar los salmeres retallados para darle la forma cerrada, a veces con mayor profundidad en el centro de la rosca.


Altar


No se conserva el primitivo altar del templo, que consistiría en un tenante o pedestal cilíndrico con un hueco en la cara superior para depositar una caja con las reliquias de los patronos, que sostenía una losa de piedra rectangular, de pequeñas dimensiones, para colocar solamente el cáliz, el pan y quizás el libro. Estaría cubierta por ricos paños. En cuanto a su ubicación, es posible que fuera exento, en medio del presbiterio, aunque en algunas ocasiones suelen estar adosados a una hornacina frontal, que en nuestro caso estaría tras el retablo. Una cruz sin Cristo pendería sobre el altar. El ábside se cerraría con cortinas.



Retablo de San Roque
Bóvedas

Todas las cubiertas de los nueve tramos o capillas de que consta la planta son bóvedas de cañón.
Las bóvedas de la nave central siguen el eje longitudinal del edificio, mientras que las bóvedas de los espacios laterales son transversales, ejerciendo por tanto la función de contrafuertes, elementos de los que carece nuestro templo.

Virgen de Lebeña, colocada en el altar mayor.
Retablo de estilo rococó, dedicado a la Virgen del Rosario







domingo, 2 de diciembre de 2007

BUSCANDO UN "MORABITO" EN LOS MONTES DE MALAGA

UN PASEO POR EL CERRO DE SANTO PITAR
Este paseo que os propongo es bastante cómodo, pues aunque subimos hasta 1.020 m de altitud, sin embargo partimos de una cota de 800 m, aproximadamente.

Yo lo he hecho varias veces con familiares y amigos y hemos disfrutado en todas épocas del año. Sin embargo recomiendo hacerlo en primavera, ya que la explosión de colorido en su cara NE es espectacular.
Hay una gran profusión de majuelos, que con sus flores blancas se mezclan con el lila de las jaras, el amarillo de las aulagas y otras muchas flores que en esa época florecen.
Pero, bueno, como digo en un claro día de otoño e incluso invierno merece la pena.
 
El cerro de Santo Pitar está enclavado en el extremo Noroeste del término municipal de Mála­ga, por su altitud, domina casi la totalidad de la comarca, desde Vélez-Málaga hasta Málaga.



La visión de estas tierras de levante (Axarquía) justifica en gran parte este agradable paseo. Por otro lado las características naturales de vegetación, fauna y poblamiento humano dan una visión represen­tativa de esta comarca de colinas redondeadas que desde antiguo ha sido poblada y trabajada por el hom­bre.


La denominación de este monte parece derivar de la existencia en él de un antiguo santón musulmán o morabito que lo habitaba. Parece que desde allí llamaba a la oración con una caracola y las gentes decían: “el santo pita” y con el tiempo fue derivando en Sant Bitar y por fin, Santo Pitar.
Según otra versión el nombre se debe a la ermita de San Pedro (Santus Petrus) que debieron construir los cristia­nos visigodos que se refugiaron en esta zona tras la invasión árabe de la península. Pero bueno que cada uno se quede con la que quiera

Entramos pues en materia. Quiero antes que nada deciros que voy a tomar prestados algunos párrafos del libro “Por los caminos de Málaga”, escrito por mis amigos y compañeros Ernesto Fernández Sanmartín y su hermano Arturo, con Juan Antonio Valero y Alberto Cuevas, al que no tengo el gusto de conocer. Pero vaya para todos ellos mi reconocimiento y gratitud por la labor que hacen dando a conocer caminos y senderos que de otra manera quizás nunca hubiéramos tenido el placer de recorrer.

Iniciando el trayecto desde Málaga en vehículo particular, se toma la carretera de Olías y Comares, que asciende rodeando los cerros y ofrece una buena vista de la bahía de Málaga. Una vez pasado el pueblo de Olías, se sigue hacia Comares, llegando a una bifurca­ción que se dirige a la izquierda al puerto del León, en la carretera antigua de Málaga a Granada y hacia la derecha a Comares. En esta última dirección y a 1'5 kms. desde el cruce se encuentra a la izquierda una pista de tierra que baja hacia un cortijo cercano. Justo al lado y hacia arriba están los restos de lo que fue antigua carretera de Comares. Existe una cadena que impide el paso de vehículos.Se pueden identificar los muros de piedra para contención en este antiguo trazado. En este punto se puede dejar el vehículo, al lado derecho de la carretera existe un refugio para coches y allí se puede dejar sin problemas.
 
Estamos en la falda Sur del cerro de Santo Pitar, que hemos identificado durante el trayecto por carrete­ra por las instalaciones de transmisión en su cima. Se comienza el paseo por este antiguo trazado con facili­dad, a pesar de estar totalmente cubierto por el mato­rral (es bueno llevar pantalón largo, para evitar arañazos).

Adentrándose unos 200 m. en dirección Norte, se encuentra una curva cerrada que está casi oculta por rocas que se han ido desprendiendo pero, con la referencia constante de los muros y "quitamiedos" del borde, se puede seguir perfectamente el trazado. Durante un tramo asciende suavemente por arriba y en la misma dirección que la carretera actual, hasta una nueva curva que desvía el trayecto hacia el Norte.


A partir de aquí se cierra el paso, por lo apretado del matorral, pero con un poco de vista y suerte se consi­gue encontrar paso sin arañarse demasiado. Este pequeño suplicio dura unos quince minutos y después, ya en la ladera Noroeste, el camino es abierto y cómodo hasta acercarse a una casa abandonada, "la Casa Nueva", que se ha podido observar desde abajo, al iniciar el paseo, rodeada de un frondo­so bosque de pinos. Se puede ver aunque nio tiene mucho interés




Después de esto subiendo a través de los pinos recobramos el camino. A pocos pasos, unos 200 m., se puede ir divisando una panorámica bellísima de sierras y pueblos hasta llegar a la entrada del antiguo Cortijo del cerro de Santo Pitar, donde se deja a la izquierda un bosque de olmos precedido de varios ejemplares de gran ta­maño de pino piñonero.

También nos reciben varios ejemplares de hermosos álamos blancos.

Desde aquí se puede abando­nar el camino y por cualquiera de las veredillas dirigirse a las antenas de la cima pasando cerca de una alineación de castaños.

Nuevamente tenemos una excelente vista de la comarca, pero ahora incluyendo la costa. Cuando se decida bajar, es interesante hacerlo en dirección hacia la casa del Cortijo Santo Pitar a través de otro grupo de olmos donde también se puede observar un gran ejem­plar de fresno.


El cortijo está abandonado y cada día su deterioro es mayor, aunque merece la pena disfrutar de los dos gruesos olmos y algunos frutales que aún quedan.



El camino de bajada discurre por la ladera Norte y después por el Este, es decir, rodea todo el cerro hasta desembocar en la carretera actual de Comares. Desde aquí, en un tranquilo paseo por la misma carretera, se llega en algo menos de un hora al punto donde se habían dejado los vehículos.


Se puede esti­mar en tres horas la duración total del recorrido a un paso agradable y con algunas paradas.

 
En el camino de bajada se atraviesa por un terreno también típico de la región: areniscas rojas, donde crecen un grupo de al­cornoques, pues estos árboles viven preferentemente en tierras areniscosas con alto contenido en cuarzo.

Como dato curioso existe en este cerro, en su ladera Este, una antigua explotación de minerales de cobre (malaquita y azurita) que se hizo en otro tiempo sin al parecer gran éxito económico.

La vegetación de estos montes es el resultado de la degradación paulatina del bosque original, formado por encinas, en terrenos calcáreos y alcornoques en los más ácidos. La tala de árboles para hacer carbón vegetal, el pastoreo, la búsqueda de minerales, los cultivos y los asentamientos, tal vez desde el periodo Neolítico, han hecho que sólo queden indicios de la cubierta arbórea inicial.

En su lugar se encuentra un matorral espeso formado por bolinas, aulagas, jaras o jaguarzos, retamas, tomillo, matagallo, etc. y algunos ejemplares dispersos de encinas, casi siempre de tamaño arbustivo, y de alcornoques, éstos de mayor porte por ser aprovechables para extraer corcho y así ser respetados.

Los bosques actuales (pino carrasco, pino piñonero, olmo) son propios también del área mediterránea y representan una solución para recobrar en parte la cubierta vegetal de estas tierras.

La posibilidad de obser­var animales se basa en las aves y para los más meticulosos en los insectos.


Es casi seguro observar algún cernícalo suspendido en el aire, y si la época de visita es la estival, son abundantes los abejarucos.
 
Entre los pinares habita también el pico picapinos, el roquero solitario de plumaje azul oscuro y, probable­mente, pueda verse alguna rapaz de porte mediano como el halcón peregrino, o mayor, como el águila real. La tarabilla común, pecho anaranjado, cuello blanco y cabeza negra, puede servir de ejemplo de las numero­sas aves del matorral existente, sin olvidar la perdiz, reclamo de cazadores por la zona.

 
La visión panorámica es magnífica desde gran parte del recorrido. Hacia el Sur se divisa la costa desde Málaga hasta el faro de Calaburras por un lado; y hasta Torre del Mar por el otro. Hacia el Norte haciendo un recorrido visual de Oeste a Este, las sierras del Torcal, Camarolos, del Jobo, San Jorge, de Alhama y las de Tejeda y Almijara.

El pueblo de Comares destaca en lo alto de su cerro algo más abajo y justo al Norte, Periana. La gran hendidura del Boquete de Zafarraya más hacia el Este, es fácilmente identificable, y tam­bién Alcaucín en la falda de Sierra Tejeda. Naturalmen­te la vega del río Vélez y la gran población de Vélez-Málaga y otros pueblos cercanos más pequeños, darán colofón a este agradable paseo por la Axarquía.


En primavera es preferible hacerlo en sentido inverso al que os he indicado, para disfrutar de la vegetación abundante en flor.

Si el día está claro las vistas son extraordinarias. Veremos pueblos y sierras en abundancia y hasta las siluetas de los Atlas marroquíes llegan a verse, en ocasiones, con los prismáticos.







sábado, 1 de diciembre de 2007

LOS BARRANCOS DEL RIO ALMANCHARES

Quiero hacer algunas rectificaciones en los nombres de un par de plantas incluidas en este reportaje, que me hace mi hermano Caye, experto conocedor de todo tipo de plantas y pájaros y que le agradezco muchísimo.
Me dice que la aulaga no es la Genista scorpius, sino la Ulex parviflorus, a la que mi guía llama "Aliaga morisca".
La sabina que incluyo como Juniperus phoenicea en realidad es la Juniperus oxycedrus, que mi guia llama "Cada".
Perdón por la confusión y espero que los interesados tomeis nota. Un abrazo

miércoles, 28 de noviembre de 2007

LOS BARRANCOS DEL RIO ALMANCHARES



SENDERO: CANILLAS DE ACEITUNO - EL SALTILLO

Vista de Canillas de Aceituno al inicio de la vereda



La vereda al paso por "La colada grande"

Hoy he hecho una excursión que quiero compartir con vosotros, aunque como veréis más adelante es apta solo para caminantes “valientes”. Impresiona en todos los aspectos y es un deleite para los sentidos. Los amigos de las flores y plantas también pueden disfrutar mucho por la variedad de ejemplares que nos encontramos en un relativamente corto camino.

En total ida y vuelta son unos 7 Kms y se hace en un tiempo de 4 horas, si vamos con cuidado y disfrutando de todo lo que sale a nuestro paso. ¡Animo y a hacerla pronto!

Este sendero situado en la Sierra Tejeda, nos permite, con un trayecto de dificultad alta debido al estrecho camino y las voladeras, visualizar gran parte de la comarca, La Maroma y el espectacular barranco del río Almanchares, así como observar las tierras de cultivo que limitan con el Parque Natural.

Al fondo el pinar donde se encuentra la zona recreativa de "Las Rahije"
Recomendamos, como punto de partida de esta ruta, el núcleo de población y ascendemos por las empinadas calles del pueblo hasta llegar a la acequia de agua que nos guiará todo el recorrido.
Para que no haya pérdida conviene coger la escalera que sube hacia el camino de La Maroma, al llegar a los últimos huertos, a la derecha sale la acequia que los riega, junto a ella hay que andar. Continuamos entre bancales, de muros de piedra que sostienen pequeños huertos, árboles frutales y olivos.
Enebro o Ginebro (Juniperus oxycedrus) al borde del camino
Otra posibilidad de partida, es llegar por la carretera MA-126, en dirección Sedella hasta la zona recreativa La Rahije, ascender por una empinada y casi perdida vereda, de muy difícil acceso, hasta que llegamos a la acequia, donde a partir de aquí, el camino se hace llano pero con voladeras.

Una tercera posibilidad de acceso es salir del pueblo, también en dirección de Sedella y a la altura de la zona denominada Los Colorados (por el color rojizo que nos presenta la tierra), encontramos una pista, muy empinada, transitable a pie o con vehículos todo terreno, tenemos unos 1.200m, hasta que llegamos al sendero a la altura de el Cerro, donde encontramos las ruinas de una casa de campo y una fuente, y desde ahí continuamos el sendero. Esta zona está en proyecto adecuarla para que puedan tener acceso personas con discapacidades.
Esparto (Stipa tenacissima), hoy menos abundante

Vamos a seguir la primera opción presentada, que es la que yo he seguido y podemos comprobar que este camino discurre, en dirección Este, de forma paralela a la carretera, y nos permite una vista panorámica, difícilmente igualable. Vemos las tierras de la Axarquia, algunas poblaciones costeras, el mar de fondo y La Maroma, al Norte
Aliaga o aulaga (Ulex parviflora), en flor

Una de las diferencias de este trayecto, con respecto a otros, es que encontramos agua, prácticamente, a lo largo de todo el recorrido ya que como decía el camino va junto a la acequia que en muchos tramos es abierta y puede verse el agua correr. En las márgenes del camino podemos encontrarnos con pino pinaster (resinero) y nigra
(laricio), además de matorral de montaña, esparto, jaguarzos, tomillo, matagallos, aulagas, altabacas y algunos otros arbustos y matorrales (enebros, sabinas, cornicabra, madreselvas o zarzaparrilla)
La segunda cañada que encontramos, recibe el nombre de la cañada de la arena, en donde se cogía la arena muy fina, que se utilizaba para la limpieza de útiles de cobre (asperón).

A media hora de trayecto, aproximadamente, llegamos hasta El Albercón, que es una alberca grande, donde se recoge gran parte del agua que riega los campos de la población. Tomamos la vereda de la izquierda de difícil y rápido ascenso. Atención en este punto porque es fácil equivocarse. Hay que subir hacia el Norte hasta unos olivos, para alcanzar de nuevo la senda.


De nuevo la vereda se suaviza y a partir de aquí ya no encontraremos grandes diferencias de altitud en nuestro camino. Estamos en la zona del Cerro de Juan Zamora, cruzamos el barranco de La Mina y llegamos hasta los restos de la casa de campo y la fuente. Seguimos sin dejar la acequia del agua y llegamos a una caseta construida recientemente para la descalcificación.
En este momento nos encontramos en el mirador por encima de la zona recreativa la Rahije que está mirando hacia abajo; se ve junto a la carretera bajo un pequeño pinar con bancos y mesas, para comer.

Las rocas son escarpadas, de color gris o blanco, que generan por erosión restos arenosos. Los materiales pardos son del grupo de las pizarras.

En el centro de la imagen, la pequeña sombra sobre la roca es una cabra
Si no hacemos demasiado ruido, en este recorrido es frecuente que nos encontremos con cabras montesas. (Nosotros hemos visto una joven durante el paseo que pronto corrió para esconderse).

En la ladera un ejemplar de cornicabra con hojas otoñales
También podemos contemplar el vuelo de grandes águilas, buitres y aves de montaña como la collalba negra, el escribano montesino y el acentor alpino. También es abundante el jabalí, del que encontraremos marcas y huellas, fácilmente identificables. (Hemos encontrado excrementos de zorro en algunos puntos de la vereda).



Continuando el trayecto, el sendero se asoma hasta el barranco del río Almanchares o el Saltillo. Estamos en la colada chica, término con el que se le denomina en la zona.

Aquí las vistas son espectaculares por la profundidad de la garganta y las asombrosas paredes verticales, por encima de nosotros; la zona que se conoce como Los Chimeneones y el pico de la Maroma, arriba.
Sabina negra (Juniperus phenicea), cargada de frutos
El sendero queda limitado a la anchura de la acequia, el corte de la pared nos lleva a desniveles de más de 50m. Está protegido con una frágil baranda. Al llegar a este lugar hay que extremar la precaución. No es apta para personas con vértigo.
Tendremos que pasar la colada grande, de similares características y continuando, la senda se aproxima al cauce del río. Dada la frescura, que se mantiene aun en verano, podemos encontrar una vegetación singular para la sierra, como son las adelfas, helechos y juncos.

El caudal va a depender la cuantía de las lluvias caídas a lo largo del año y de la nieve, por lo que la baja temperatura del agua esta asegurada todo el año. Aquí tenemos unas pozas, de escasos metros de profundidad y aguas de color verde claro.
Desde este punto podemos iniciar el regreso por el mismo sendero, pudiendo llegar al pueblo por uno de los tres caminos propuestos.
También desde aquí se puede iniciar el descenso del barranco, siendo imprescindible obtener permiso de la Consejería de Medio Ambiente y la equipación adecuada.
Detalle de las agallas de una Cornicabra (Pistacia terebinthus)
Si queremos continuar la ascensión del río hasta su nacimiento en la fuente de la yedra, lo haremos por una pequeña senda, junto al río y que en ocasiones se confunde con él.
Este tramo es peligroso para personas poco entrenadas en la práctica del barranquismo.

Azud para toma de agua el el rio al final del paseo